Articulo de José Manuel Nadal y Jaime Belda publicado en la guía Semana Santa Cartagena Paso a Paso 2025 de Radio Cartagena-Cadena SER.
La música del Domingo de Resurrección en Cartagena
Han pasado varios siglos desde que el poeta Jorge Manrique escribiera aquellas Coplas donde decía: “…cualquier tiempo pasado fue mejor”. En la copla I, a la que pertenece este verso, recurría al tópico literario del Tempus fugit (el tiempo se marcha) con un carácter melancólico, puesto que la vida terrenal del ser humano es perecedera y con ello el vate reflexionaba sobre la ya consumada muerte de su padre, don Rodrigo Manrique, a quien va dedicada toda la obra. Sin embargo, desde la perspectiva de hombres y mujeres del siglo XXI, y más concretamente en materia procesionista, alzar la mirada a través del tiempo para retrotraernos al año 1925, supone recordar y valorar con admiración la complejidad de la empresa en cuestión, pero con la convicción de que el paso del tiempo ha mejorado, en su conjunto, los desfiles pasionales. En el presente artículo, queremos hacer un homenaje musical a la Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, que conmemora ochenta años de su primera salida en procesión por las calles de Cartagena.
Cabe destacar que el fin último de este escrito no es el de hacer un recorrido por las diferentes formaciones musicales que han pasado desde aquel 1945, sino hablar de las principales marchas procesionales que conforman el repertorio de la Cofradía más joven de la Semana Santa de Cartagena. En primer lugar, cobra un papel destacado Triunfal, compuesta por el maestro José Blanco entre 1911 y 1922 e instrumentada por el gran Emilio Cebrián Ruiz. Esta obra está escrita en la tonalidad de Fa Mayor y toda su primera parte, que implica el tema principal, está basada en el Himno oficial del XXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Madrid, del 23 de junio al 1 de julio de 1911. Este himno, conocido popularmente como Cantemos al amor de los amores, fue compuesto por el músico Ignacio Busca de Sagastizábal con letra de un fraile agustino, el Padre Restituto del Valle Ruiz. La obra concluye con un trío original de José Blanco en la tonalidad de Si bemol Mayor. Resulta más que evidente la trascendencia de esta obra para los cofrades resucitados y es que no se concibe un Domingo de Resurrección sin escuchar los sones de esta marcha, que indudablemente engloba toda la realidad musical de dicha procesión.
No obstante, con el paso de los años, el repertorio musical de la Cofradía del Resucitado fue ampliado, dando cabida a nuevas marchas que hoy ya forman parte del acervo musical de la misma. Este boom compositivo dentro de la Cofradía se dio en los años 80 y 90 y se lo debemos a José Torres Escribano y a José Lillo Tormo. El maestro Torres, prolífico compositor de marchas procesionales para Cartagena, dejó su huella creativa con marchas como Aparición de Jesús a María Magdalena y Sepulcro Vacío. En el caso del maestro Lillo, hablamos de un amplio elenco como Cristo Resucitado, Discípulos de Emaús, Santo Tomás, Pescador de Hombres y Virgen del Amor Hermoso. A tenor de todo ello, es preciso resaltar que cuando el espectador contempla la procesión de Domingo de Resurrección en Cartagena reconoce las melodías y engranajes armónicos de estas marchas, ya inherentes a dicho cortejo; un mérito atribuible, sin duda, al buen hacer de estos compositores.
De la misma manera, en las primeras décadas del presente siglo, otros creadores del género han querido contribuir al enriquecimiento del patrimonio musical de la Cofradía del Resucitado. Algunos de ellos son José Puerto González con Virgen del Resucitado y Alfonso Fernández Martínez con Virgen Bajo Palio. Por su parte, Javier Pérez Garrido escribe Amor Hermoso, dedicada a la Agrupación de la Santísima Virgen del Amor Hermoso con motivo del 75 aniversario de su fundación. Asimismo, Jesús Añó Martínez compone Dios te salve, María y Camino de Resurrección.
En definitiva, como músicos y compositores, solo nos queda dar fe de que todos los artistas anteriormente mencionados pusieron cuerpo y alma en la realización de sus obras. La mayoría de ellas ya han resistido al inexorable paso del tiempo, pasando a la categoría de “clásicos” de nuestra Semana Santa. Algunos de sus autores ya no están entre nosotros, pero gozan de aquella vida de “fama” suscrita por Manrique, gracias a su legado, que los mantiene vivos en el recuerdo. En el caso de los todavía presentes en este mundo, esperamos que aprovechen el momento y disfruten de su aportación al género de las marchas procesionales. Por último, hacemos un llamamiento a la inspiración misma para gestar una nueva marcha procesional, teniendo como telón de fondo una soleada mañana de Domingo de Resurrección en Cartagena.