¿Quedamos viernes? – ¡No puedo, tengo ensayo! … Y me encanta!

David Paya 3

Compartimos un interesante artículo titulado ¿Quedamos Viernes? – No puedo, tengo ensayo! … Y me encanta!, escrito por David Payá Gea, Maestro de música y Director de l’Agrupació Musical d’Ontinyent.

 

 Cuando experimentas lo grande que es el poder de la música sientes la necesidad de compartirla, de educar a otras personas para que puedan disfrutar de ella, de hacer pervivir este milagro tan extraordinario.
Después de doce años dirigiendo, me siento afortunado de tener el corazón lleno de música de banda; aquella que no necesita ganar a nadie, la música de la gente sencilla, la música que pasa por el pueblo, la música que acompaña la vida, la música que te llena los ojos de lágrimas, la música que educa, la música que da felicidad , la música que te hace tropezar y levantarte, la música que tiene un pasado, presente y futuro; aquella que abraza a los que más quieres y te hace sentir a los que ya no están …
Estamos rodeados de una gran tradición bandística en formaciones amateur, profesionales civiles y militares pero, todavía no hay una alta consideración en la cultura actual. Sólo tenemos que leer periódicos, revistas especializadas de música, visitar tiendas de discos y partituras, para comprobar que la banda no existe más allá de la anécdota, de lo popular.
En 1898 se publicaba en París el primer tratado de orquestación para banda, “el Traité de Instrumentation te de Orchestration à la usage diciembre músicas militaires, de armónico te de fanfare del maestro Gabriel Parés (1945-24)” . El mismo autor escribía en el prólogo: “… Tenemos que buscar los medios necesarios para dar a las músicas de fanfarria, así como las músicas de armonía (bandas) el rango que les pertenece, y esperamos demostrar que, al igual que la orquesta sinfónica, ellas pueden traducir las inspiraciones del compositor y ser dignos de su atención … “
Es curioso observar cómo, hace más de un siglo ya, se reclamaba dignidad para las bandas.
Estoy totalmente convencido de que la Banda de Música es el mejor vehículo de cultura en el s. XXI, donde se encuentran todos los valores de una sociedad sana. Trabajo en equipo, esfuerzo, perseverancia en acercarse a la perfección del arte. Un tiempo compartido, sin tecnología donde es posible descansar del móvil dos horitas; creando música en directo rodeada del silencio, un lujo caro hoy en día. Cuando estamos tocando todos somos iguales; una comunidad que se respeta porque todas las voces son necesarias, cada uno con sus problemas, pensamientos y gustos se deja llevar por esa pasión que nos emociona la piel y nos saca lágrimas de silencio en los ojos.
En los años 70, la Banda de Música era el espacio cultural por excelencia y socialización de los pueblos. Hoy en día todavía he vivido esta corriente en pequeños pueblos donde he dirigido; observas como músicos que viven en otras ciudades vienen a ensayar a su pueblo porque saben que es “su parte”, “su familia”, “su identidad”.
Elegimos ser músicos de forma altruista cuando se despierta un sentimiento en nuestro interior y nos damos cuenta de que queremos hacer música lo mejor que podemos. Es impresionante la dedicación y disciplina que todos y todas invertimos: edad temprana, sacrificio de nuestro tiempo libre, trabajo con mucha autocrítica, pues el 95% es pura rutina, pero cuando vives ese 5% restante sabes que no te has equivocado en elegir hacerte músico; aprendes a entrenar tu talento con pensamiento positivo e ilusión, esforzándote en lo que haces para hacerlo siempre bien.
Pero somos conscientes de lo que tenemos y de la responsabilidad que conlleva ser músico?
Sé que en la banda tenemos momentos buenos y otros más complicados a nivel social. Lo más importante es saber si estás valorado/a; estar dispuesto en invertir el tiempo suficiente para defender la exigencia del repertorio, hacer aportaciones constructivas y sentirte parte de ella. No pierdas la oportunidad de vivir en la Banda el máximo tiempo posible e intenta disfrutar cada concierto, cada ensayo, cada procesión, cada entrada, etc., porque son momentos que nunca se repiten de la misma manera ni gente.
Gracias a la banda encontramos grandes amistades, personas que te abrazan y te hacen sentir bien. Por otro lado, nos van alimentando particularidades negativas: competitividad, crítica, individualismo, envidias. Aprendes a superar fracasos, a gestionar la propia frustración, a sacar lo mejor que tienes para hacer frente a la adversidad. La resiliencia a superar circunstancias desfavorables hará que te des más oportunidades, que valoras el esfuerzo a largo plazo, dado que la sociedad actual intenta vendernos la idea de que con un clic todo tiene efecto inmediato.
            “Sin pasión no hay música, sin ilusión no hay atrevimiento, sin dificultad no hay crecimiento “

David Payá

David Payá Gea (Castalla).
Maestro de música y Director de l’Agrupació Musical d’Ontinyent (Valencia).
www.davidpaya.com